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martes, 19 de marzo de 2013

El Holocausto

El racismo contenido en el ideario nazi comportó un crimen monstruoso que marcó la historia del siglo XX: el Holocausto, es decir, el exterminio de millones de seres humanos, culpables sólo de su origen, de haber nacido judíos.
Desde la subida al poder de los nazis en Alemania, los judíos fueron perseguidos y forzados a llevar un distintivo en la ropa. Durante la guerra, fueron obligados a vivir en guetos y posteriormente trasladados a campos de concentración con la imposición de realizar trabajos forzados.
En 1942, los nazis decidieron la eliminación total de los judíos. Fue entonces cuando los campos se convirtieron en lugares de exterminio masivo para unos prisioneros esclavizados y sometidos a todo tipo de vejaciones.


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Segunda Guerra Mundial

Los orígenes remotos de la Segunda Guerra Mundial hay que buscarlos en el nuevo orden internacional surgido tras la Primera Guerra Mundial. El Tratado de Versalles, en lugar de crear un clima de reconciliación entre las naciones, fomentó la humillación y el resentimiento. Muchos alemanes e italianos no aceptaron las imposiciones de Versalles y eso estimuló el revanchismo.
La crisis de 1929 creó un contexto de depresión que favoreció el surgimiento de los fascismos. Mussolini, en Italia, y sobre todo Hitler, en Alemania, desarrollaron una política agresiva y de expansionismo militar, que se justificaba por necesidades económicas o por prestigio histórico. Además, las potencias fascistas desarrollaron una intensa carrera de armamentos que fomentó un clima de tensión prebélica en Europa.
Finalmente, ante la política agresiva de los regímenes autoritarios, las democracias se empeñaron en mantenerse al margen de los problemas del mundo o en preocuparse por sus propios gobiernos internos. Así, la debilidad de las democracias y el fracaso de la Sociedad de Naciones ante las agresiones de los regímenes nazi y fascista estimularon el belicismo y acabaron conduciendo a la guerra.

Desde principios de la década de 1930, los Estados autoritarios impulsaron una serie de agresiones bélicas hacia otros países:
-En Asia, Japón buscaba ampliar sus territorios. En 1931 ocupó Manchuria y, en 1937, inició la invasión de China.
-En África, Italia ocupó Etiopía en sus deseos de ampliar su imperio colonial. En Europa, también invadió Albania.
-Italia y Alemania intervinieron en la Guerra Civil española facilitando soldados y armamento a los militares sublevados, mientras que Francia y Gran Bretaña se mantenían al margen (Pacto de No Intervención).
-Alemania desarrolló una política de expansión territorial con la idea de crear un gran imperio con las tierras habitadas por pueblos germánicos. En 1936, en contra de lo impuesto en el Tratado de Versalles, Hitler remilitarizó la región de Renania. Más adelante, en 1938, ocupó Austria, donde se habían extendido las teorías nazis. Más tarde exigió a Checoslovaquia la entra de territorio de los Sudetes, poblado por una importante minoría alemana.

Esta política expansionista se apoyó en una serie de tratados internacionales de apoyo mutuo. En 1936, Alemania firmó una alianza con Italia, conocida como el Eje Roma-Berlín. Ésta se renovó en 1939 con el nombre de Pacto de Acero. Alemania también firmó con Japón el Pacto Antikomintern.
Para evitar que la URSS se aliara con Francia y Gran Bretaña, Hitler firmó el Pacto Germano-Soviético, tras el cuál se inició la invasión de Polonia. Entonces, los aliados declararon la guerra a Alemania. Este fue el inicio de la Segunda Guerra Mundial.



Con la invasión de Polonia, Hitler inició la guerra relámpago, basada en el uso de divisiones acorazadas y en un importante apoyo aéreo. Este tipo de guerra permitió el ataque sorpresa y avanzar con rapidez. Polonia se hundió en tres semanas y el país fue dividido entre Alemania y la URSS, según lo acordado en el Pacto Germano-Soviético.
En 1940, los ejércitos alemanes invadieron la mayor parte de Europa Occidental. En el verano de ese mismo año, sólo Gran Bretaña resistía a Alemania. Para preparar un posible desembarco en Gran Bretaña, la aviación de guerra alemana, bombardeó los puertos y las ciudades británicas: fue la llamada Batalla de Inglaterra.
Gran Bretaña resistió el ataque y Hitler tuvo que renunciar al desembarco, pero decretó el bloqueo de las Islas Británicas y desencadenó la Batalla del Atlántico para impedir la llegada de suministros a los ingleses. También combatió a los ingleses en el Mediterráneo y las tropas del Afrikakorps conquistaron el Norte de África. Yugoslavia y Grecia fueron también conquistadas en abril de 1941.
En junio de 1941, Hitler lanzó la Operación Barbarroja y atacó Rusia, llegando con rapidez hasta las puertas de Moscú y Leningrado. En diciembre, Japón destruyó la flota estadounidense en Pearl Harbour y Estados Unidos entró en la guerra. En aquellos momentos, el Eje Roma-Berlín-Toko parecía invencible.


La ocupación nazi tenía como finalidad el sometimiento de los territorios europeos en beneficio de Alemania. En función de ello, los nazis organizaron los territorios conquistados en regiones incorporados al Reich, regiones colonizadas y Estados satélites.
En todas ellas, la industria se reordenó en función de los intereses alemanes, se hicieron requisas forzosas de productos de primera necesidad y se obligó a trabajadores a desplazarse a Alemania. La ocupación significó también la extensión del terror y la represión sobre la población sometida. Los alemanes encontraron colaboracionsitas entre la población civil, pero muchos de los que no aceptaron el nuevo orden nazi organizaron la Resistencia de forma clandestina.
La Gestapo y las SS implantaron un régimen de violencia y terror sobre la población, especialmente sobre los resistentes, que fueron detenidos, torturados y deportados o ejecutados. En todas partes se desencadenó la persecución y fue especialmente dura la de los judíos, en el llamado Holocausto.

En junio de 1942, la situación de la guerra dio un vuelco cuando la URSS y Estados Unidos reforzaron a los aliados. En junio, los estadounidenses frenaron a los japoneses en el Pacífico (Batalla de Midway) y los británicos a los alemanes en el Norte de África. Pero el primer gran fracaso de Hitler tuvo lugar en Stanlingrado.
A partir de este momento, los aliados empezaron su ofensiva. El desembarco estadounidense en Normandía (junio de 1944) permitío la entrada en Europa de numerosos soldados y vehículos. Los angloamericanos iniciaron el avance desde el Oeste, mientras los rusos avanzaban por el Este; ambos ejércitos se encontraron en el río Elba el 26 de abril de 1945. El día 30, Hitler se suicidó y el 8 de mayo, Alemania capituló.
Pero en Asia los japoneses continuaban combatiendo. Para precipitar la rendición japonesa, el presidente estadounidense Truman decidió utlizar un arma nueva: la bomba atómica, que fue lanzada sobre Hiroshima y Nagasaki. El 2 de septiembre Japón capituló. La guerra había terminado.




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domingo, 17 de marzo de 2013

La instauración del nazismo en Alemania

En 1918, a punto de finalizar la Primera Guerra Mundial, el káiser Guillermo II abdicó de su cargo y proclamó la República, que estableció en la ciudad de Weimar y se asentó sobre una constitución democrática.
Alemania tuvo que asumir la derrota militar y aceptar las duras condiciones de paz impuestas por los vencedores. En efecto, muchos alemanes consideraron humillante el Tratado de Versalles ya que, acusaba a Alemania de ser la causante de la guerra, le arrebataba territorios, reducía su ejército y le imponía fuertes reparaciones económicas.
Los años de posguerra fueron para Alemania de crisis económica, miseria y paro. Las deudas de guerra y las reparaciones provocaron una elevada inflación, que vino acompañada de una gran depreciación del marco. La república de Weimar, dirigida por democratacristianos y socialistas, tuvo que hacer frente a esta dura situación económica y al descontento de amplios sectores de la población.
Así, en sus primeros años se vio amenazada por sus movimientos revolucionarios de izquierda y por varios intentos de golpes de Estado de la extrema derecha.

Adolf Hitler era un soldado desmovilizado de la Primera Guerra Mundial, que no había aceptado la derrota alemana y en en 1920 fundó el Partido Nacionalsocialista de los Trabajadores de Alemania, del que se erigió líder indiscutible. El partido escogió como emblema la bandera roja con la cruz gamada y se dotó de una organización paramilitar, las Secciones de Asalto (SA).
Su ideología fue recogida en el libro Mi Lucha donde expresó su desprecio por la democracia parlamentaria y su odio al bolchevismo. Asimismo, defendía el antisemitismo, la superioridad de la raza aria y la necesidad de formar un gran imperio que uniese a todos los pueblos de habla alemana.
Para cautivar a las clases trabajadoras, Hitler no dudó en usar la demagogia: prometió trabajo para todos, reducir los beneficios industriales, mejorar los salarios y avanzar hacia una sociedad mas solidaria. En sus discursos, arremetió fuertemente contra los que acusó de ser los responsables de la crisis alemana: judíos, comunistas y demócratas.
Las milicias nazis se opusieron violentamente a la república y protagonizaron varios intentos insurreccionales. También se enfrentaron a las organizaciones y los militantes comunistas, y se presentaron como una garantía de orden social frente a la agitación revolucionaria.

El período entre 1924 y 1929 fue de relativa mejora de las condiciones económicas y de una cierta estabilidad social. Pero las consecuencias de la crisis de 1929 resultaron muy duras en Alemania. La retirada del capital americano arrastró a muchos bancos a la quiebra, lo que provocó el cierre de fábricas, paro y descontento social. En 1932 había más de seis millones de parados en Alemania.
El malestar social inclinó a una buena parte de la población hacia las propuestas de los partidos extremistas. Burgueses arruinados, campesinos y obreros desesperados fueron atraídos por las promesas nazis; los intelectuales y la mayoría de obreros se inclinaron por el partido comunista.
Por otro lado, el partido nazi empezó a contar con el apoyo de importantes personalidades de la industria y de las finanzas y a disponer de fuertes ayudas económicas.
En las elecciones de 1932, el partido nazi consiguió 13 millones de votos y, en enero de 1933, logró que el presidente Hindenburg nombrase a Hitler canciller. Poco después, los escuadrones nazis provocaron un incendio en el Reichstag (Parlamento) y acusaron del mismo a los comunistas.
Este incidente sirvió como pretexto a Hitler para eliminar a sus adversarios y exigir plenos poderes. En 1934, tras la muerte de Hinderburg, se proclamó como Füher y Canciller del III Reich.


Hitler - El reinado del mal: Puedes verlo haciendo click aquí.
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